Ubicado en el barrio de Colegiales, Buenos Aires, y con una superficie de 60 m², el proyecto se inserta dentro de Central Hus y busca construir un espacio íntimo vinculado a la experiencia del café. La propuesta parte de generar un ambiente de introspección y pausa, donde la relación entre usuario, producto y espacio se vuelve central. La altura existente permite organizar el programa en dos niveles, diferenciando el área principal de atención de un espacio más controlado destinado a catas y actividades específicas. La materialidad se resuelve a partir de una combinación de mármol travertino, madera de peteribí y tonos cálidos, construyendo una atmósfera equilibrada y acogedora, y el proyecto se distingue por trabajar la escala y la transición entre usos con precisión.