Ubicado en Villa Devoto, Buenos Aires, y con una superficie de 175 m² distribuidos en dos niveles, el proyecto transforma una antigua ferretería en una cantina contemporánea vinculada a la tradición familiar. La intervención parte de trabajar desde la continuidad, integrando lo existente con nuevas formas de uso a partir de una reorganización espacial que libera la planta baja y activa el subsuelo como área productiva. La materialidad combina elementos originales con nuevas incorporaciones, construyendo un relato donde las distintas capas del tiempo permanecen visibles. El proyecto se distingue por consolidar una arquitectura donde pasado y presente conviven de manera natural, reforzando la identidad del lugar.