Ubicado en una esquina de Parque Centenario, en Buenos Aires, el proyecto se emplaza en un punto previamente desarticulado del tejido urbano con el objetivo de transformarlo en un lugar de permanencia y encuentro. La propuesta parte de trabajar con lo existente, preservando elementos originales y exponiendo las medianeras de ladrillo para poner en valor la historia del lugar. La intervención reorganiza el funcionamiento incorporando el área de producción en el subsuelo, vinculada visualmente con el salón principal mediante una apertura estratégica, e incorpora criterios de sustentabilidad a través del uso de materiales reciclados como aislantes. El proyecto se distingue por reactivar un espacio residual mediante operaciones precisas.